Johnny Cash sigue aquí y el 26 de febrero, nuevo disco

labuena-okLo del Cid Campeador, ya sabes. Que si ganar batallas después de muerto… Johnny Cash sigue aquí. El 26 de febrero cumpliría 78 años y ese ha sido el día elegido para publicar la última entrega de la serie ‘American Recordings’, la tremenda saga apocalíptica que firmó junto al productor Rick Rubin. Será el sexto volumen –se supone que también el final- y el segundo póstumo, pues tras la muerte de Johnny en 2003 se publicó el quinto, en 2006. El título elegido: “American VI: Ain’t No Graveâ€. Entre sus versiones, un elenco tan variopinto como el del resto de la serie, que nos lleva de “Redemption Day†de Sheryl Crow a “For The Good Times†de Kris Kristofferson y desde “Can’t Help But Wonder Where I’m  Bound†de Tom Paxton hasta “Cool Water†de Bob Nolan. También incluye una nueva composición de Cash, de título religioso “I Corinthians: 15:55â€. A todo esto hay que añadir una buena noticia más. Los músicos que lo acompañaron. Estaba por ahí Matt Sweeney, a quien hemos visto y disfrutado junto a Wild Oldham, y estaba Smokey Hormel, que ha grabado y muy bien con Tom Waits. Y también, en el corte que bautiza al álbum, los demasiado ninguneados, sobre todo por aquí -¿en qué listas ha salido su disco de 2009 “I And Love And Youâ€?-, pero bien interesantes The Avett Brothers. Fue durante la grabación de este disco cuando falleció June Carter. Decía Johnny que acabarlo era lo único que, tras ese hecho luctuoso, lo ayudaba a seguir con ganas de vivir. Lo finalizó y poco después se murió.

Ya tenemos lista la segunda edición de ‘Roky Mountains On Tour’. And the winner is… Chuck Prophet!

chuckprophertontour-okLo decíamos aquí el 14 de diciembre, cuando publicamos la crítica sobre su nuevo disco, “¡Let Freedom Ring!â€: “La presentación en directo de este Estado de la Nación que preside Barack Obama se ha convertido, desde ya, en una prioridad. ¡Roky Mountains lo exige!â€. Bueno, pues como suele ser más efectivo proveerse uno de comida cuando tiene mucha hambre que esperar a que alguien te la sirva, nos hemos puesto manos a la obra y aquí está el resultado: gira española de Chuck Prophet en abril, pasando por siete ciudades, y segunda edición en la carretera de ‘Roky Mountains’. La primera fue en octubre de 2009, cuando debutamos con John Doe & The Sadies, Magnolia Electric Co. y The Handsome Family. De Prophet, qué decir: veterano del ‘roots rock’ y el ‘storytelling’, cronista documentado, Alex Chilton con veinte años menos y Keith Richards hace cuarenta, R.E.M. antes que R.E.M… Ese es Chuck Prophet. Hechos muy fáciles de constatar con tan solo acudir a sus dos últimos trabajos, el flamante “¡Let Freedom Ring!†(2009) y “Soap And Water†(2007), serios aspirantes a cumbres artísticas de una carrera con muchas cimas. Con esas credenciales tan vigentes protagonizará en plenísima forma la segunda edición de Roky Mountains. Datos sobre este hombre, que desde hace veinte años sostiene una carrera en solitario que, contando un par de directos, supera ya la decena de referencias, ninguna mala o sobrante, todas inspiradas, bastantes de ellas atrevidas y algunas muy relevantes, sobre todo desde la progresión ascendente que mantiene desde “No Other Love†(2002): ha escrito canciones para Solomon Burke, Alejandro Escovedo y Peter Wolf, entre otros; ha girado con Jim Dickinson; ha colocado un tema –en voz de Cyndi Thompson- en el Top 40 country; ha tocado en el programa de David Letterman; varias piezas suyas han aparecido en películas y su guitarra lo ha hecho en discos de Warren Zevon y Lucinda Williams… Cada día más astuto al destilar estilos y en esquivar lo previsible. Sabiendo cómo ser generoso con el soul, detallista con el pop y plantarse como un ‘crooner’ sabio pero despeinado. Esta gira promete.

Segunda edición de ‘Roky Mountains On Tour’

14 de abril CÃDIZ • Aulario De La Bomba
15 de abril GRANADA • Centro Cultural Caja Granada
16 de abril BENIDORM (Alicante) • Rockstar Benidorm
17 de abril Ciudad por confirmar.
18 de abril SANTOÑA (Cantabria) • Sala Tropicana Club
20 de abril MADRID • Moby Dick
21 de abril VITORIA • Campus de Vitoria • Pabellón Universitario

“The Mountain” (1998), Steve Earle

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Un encuentro con Bill Monroe fue la clave. El pionero del bluegrass estaba frente a él y ¿qué canciones suyas, de Steve, estarían frente a alguien dentro de unas cuantas décadas, de la misma manera que las que Bill había escrito hacía lustros y más lustros seguían nutriéndole a él, al autor de “Copperhead Road� Así que Earle contactó con la, posiblemente, mejor formación de bluegrass del momento, Del McCoury Band, y grabó un disco de género con la intención de que le sobreviviera. Superó el reto, como ha hecho otras veces al estar o ponerse contra la pared. Con piezas que podían haberse escrito más de cien años atrás y otras que seguirán sonando tan frescas en 2050 como cuando se publicaron en 1998. Entre estas, la que titula la obra. Una balada que funciona como una canción de amor y de protesta y que va dirigida a una colina, la que sirve de mundo iniciático al protagonista y le proporciona y cimienta la educación que más importa, la emocional, la que no está en los libros de la escuela (también necesarios, pero secundarios), sino en el mundo real. De pequeño se conocía todos sus recovecos y los charcos frescos donde bañarse. De mayor le dio sustento cuando se hizo minero y bajando a sus profundidades halló aquello que le libraba de penas y preocupaciones. Hasta aquí, la canción de amor. A partir de ahí, la de protesta. Porque ahora que la mina ha sido saqueada y vaciada de todo, la empresa clausura su explotación. Él se queda y seguirá viviendo ahí, porque es viejo y ella, su hogar, y hay un escalofrío en el aire que solo los mineros perciben, pero ¿de qué va a vivir? Resuenan guitarras, mandolina, banjo, violín, dobro y voces, entre estas últimas la principal es la de un Earle que hace gala de sus mejores dotes para meterse en la piel de los apaleados (sabe de qué va el cuento porque ha sido uno de ellos, eso sí, por voluntad propia, llamémosla rebeldía, y no por origen social: en eso, hablando de sus héroes, coincide con Bob Dylan y Townes Van Zandt, pero no con Hank Williams y Bruce Springsteen, nacidos carne de ‘white trash’). Canta como si le estuviera pidiendo matrimonio a un montón de piedras. El efecto es realmente emocionante, porque su garganta y los instrumentos casi lloran. Un acto de fidelidad y lealtad de esos que son capaces casi todos los perros pero pocos humanos. Sombreros fuera, va por ti, Steve. Querías canciones que te sobrevivieran y aquí tienes una que es eterna.

“¡Let Freedom Ring!”, Chuck Prophet

chuck-is-ok1Desde hace un par de décadas está moviéndose entre los Estados Unidos rurales y los urbanos, controlando con atino el centro de ese equilibrio. Escucha este disco suyo. Y el anterior. Y el antepenúltimo. Y nos vamos a parar ahí, pero podríamos seguir retrocediendo. Ninguneado incluso por los medios que a priori se le suponen afines, el hombre que curtió sus huesos en el seno de Green On Red sigue firme y con la brújula muy bien orientada en una carrera en solitario digna de mucho elogio. Para que no parezca que tiramos de teoría, pongámosle apellidos a su flamante “¡Let Freedom Ring!â€, que es algo así como su “Born In The USA†para este 2009: esto se ha escrito –en ’The Village Voice’, nada menos- y hay que darle la razón a la comparación. Patriotismo a través del desencanto y el foco vertiendo luz sobre los marginados del batacazo socioeconómico. Prophet se mueve entre reflexiones llenas de soul blanco, con coros de esperanza y armónica del olvido –lo primero en ese vals de la triste perseverancia que es “You And Me Babe (Holding On)â€, lo segundo en la suavidad del folk-rock texano de “Barely Existâ€- y unos riffs stonianos de crudeza vacilona como los de “American Manâ€, que se lleva al John Mellencamp de “Again Tonight†hasta el “Spanish Stroll†de Willy DeVille, y los del tema titular, que transita por la autovía paralela y nos recuerda en su letra que los halcones mutilan a las palomas. Acaba el álbum con el optimismo moderado de “Leave The Window Openâ€, que asciende desde el ‘spoken word’ hasta la celebración de la brisa que entra por la ventana y del amor que no salta a través de ella, como si ese fuera el último y único reducto, tras cualquier duro día, que le quedase a los protagonistas del segundo corte, “What Can A Mother Do?â€, una pareja de adolescentes en la que ella no es deseada en diecisiete estados y él se mete a soldado cuando ya es padre de tres hijos. Nos encontramos ante un émulo de Tom Petty con nada que envidiar al original. Porque Chuck, acostumbrado a vivir en las sombras (incluso en los tiempos de Green On Red, cuando Dan Stuart se llevaba más protagonismo), a pesar no solo de su tremenda trayectoria sino también de colaboraciones tan remarcables como la que firmó en “Real Animal†de Alejandro Escovedo el año pasado, de repente va y nos suelta este tremendo golpe, contundente y relevante. Entre el pavoneo y la vulnerabilidad, la confianza y lo agridulce. La presentación en directo de este Estado de la Nación que preside Barack Obama se ha convertido, desde ya, en una prioridad. ¡Roky Mountains lo exige!

Y Bob Dylan dice que su disco de villancicos favorito es…

bobnavidad-okBob Dylan ha concedido una entrevista para promocionar su álbum navideño, “Christmas In The Heartâ€. La ha realizado el conocido periodista Bill Flanagan y está siendo distribuida a través de la Red Internacional de Periódicos Callejeros (sus siglas en inglés: INSP). Un simbólico gesto, que hay que sumar al hecho de que todos los derechos derivados de la venta del álbum serán donados a tres organizaciones que se dedican a abastecer de alimentos a ‘homeless’ y gente que está a punto de ingresar en ese club, así como a escolares de países en desarrollo (Feeding America, World Food Programme y Crisis). El viejo bardo pulsando las teclas correctas. Entre muchas otras cosas, Dylan ha hablado con Flanagan de la música que cocemos por este blog. Destaquemos las siguientes afirmaciones del hombre que ha sacado, con un par, discos tan flojos como “Knocked Out Loaded†(1986) y “Down In The Groove†(1988): 1) la versión de “Must Be Santa†que ha incluido en su flamante disco se deriva de la que hacen de ese popular corte los texanos Brave Combo, a los que ha conocido porque alguien le mandó un CD de ellos a su programa de radio y cuya versión de “Hey Judeâ€, de The Beatles, recomienda encarecidamente; 2) su cantante favorito, cuando hablamos de música de cowboys, es Tex Ritter, no los más famosos Gene Autry y Roy Rodgers, pues afirma Dylan que Ritter era más duro y tenía más gravedad; y 3) su álbum de canciones de Navidad preferido es “Country Christmas†(1961), de The Louvin Brothers (que, por cierto, es el que suena por aquí mientras se redactan estas líneas: qué manera tan asombrosa de cantar la de Ira y Charlie, qué armonías…¡qué buenos!).

“Live Forever” (2005), Billy Joe Shaver

billytheman-okBilly Joe Shaver. Texas, Austin, marzo, 2009. Ahí está, cantando al aire libre, el hombre que ha sobrevivido a las perversas grandes bromas del destino –perder a tu esposa y a tu madre el mismo mes, por poner un ejemplo, ¿cómo se cataloga?; poco después murió su hijo, por culpa de las drogas duras-, dándonos una lección de resistencia, de “sí gente, he flirteado con la muerte pero al final me voy a quedar con la vidaâ€. Él es de uno de esos veteranos de la poesía del honky-tonk que cuando canta “lo que daría por un pedazo del ayer†te lo crees. Que Bob Dylan lo haya mencionado en una canción de su álbum “Together Through Life†(2009), concretamente en “I Feel A Change Comin’ Onâ€, ha puesto el nombre de Billy debajo de focos a los que no está habituado. “Estoy escuchando a Billy Joe Shaver, estoy leyendo a James Joyce, alguna gente me dice que tengo la sangre de la tierra en mi vozâ€, canta Bob en ese tema. Artistas importantes: Shaver, Joyce, Dylan. Porque Billy es eso, un artista importante, alguien que no está en el negocio solo por el negocio, sino para sacudirse y sacudirnos demonios. Septuagenario desde el pasado agosto, este texano de Corsicana publicó en septiembre de 2005 el disco que hasta la fecha mejor define su vejez, “The Real Deal”. Y como ariete de ese álbum, lo primero que ahí suena es “Live Foreverâ€, un guiño a su fallecido hijo Eddy que, con el apoyo del dúo de Nashville Big & Rich, Billy Joe reinterpreta poniendo toda su maestría sobre el asador. Insisto: cada palabra que canta te la crees. “Voy a vivir para siempre, pero me vas a echar de menos cuando me haya idoâ€, nos dice. Valiente, la canción se roza con el ‘mainstream’, o directamente le coge de la mano, pero sin perder ni un ápice de su esencia country. Su cualidad de himno que se siente invencible no entra en contradicción con la intimidad que desprende. Lo genérico no doblega a lo específico. Como si Billy quisiera apuntarse al club de los “Jokermanâ€, “Dancing In The Dark†y “First We Take Manhattanâ€. ¡Aceptado!

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