Y Bob Dylan dice que su disco de villancicos favorito es…
Bob Dylan ha concedido una entrevista para promocionar su álbum navideño, “Christmas In The Heartâ€. La ha realizado el conocido periodista Bill Flanagan y está siendo distribuida a través de la Red Internacional de Periódicos Callejeros (sus siglas en inglés: INSP). Un simbólico gesto, que hay que sumar al hecho de que todos los derechos derivados de la venta del álbum serán donados a tres organizaciones que se dedican a abastecer de alimentos a ‘homeless’ y gente que está a punto de ingresar en ese club, asà como a escolares de paÃses en desarrollo (Feeding America, World Food Programme y Crisis). El viejo bardo pulsando las teclas correctas. Entre muchas otras cosas, Dylan ha hablado con Flanagan de la música que cocemos por este blog. Destaquemos las siguientes afirmaciones del hombre que ha sacado, con un par, discos tan flojos como “Knocked Out Loaded†(1986) y “Down In The Groove†(1988): 1) la versión de “Must Be Santa†que ha incluido en su flamante disco se deriva de la que hacen de ese popular corte los texanos Brave Combo, a los que ha conocido porque alguien le mandó un CD de ellos a su programa de radio y cuya versión de “Hey Judeâ€, de The Beatles, recomienda encarecidamente; 2) su cantante favorito, cuando hablamos de música de cowboys, es Tex Ritter, no los más famosos Gene Autry y Roy Rodgers, pues afirma Dylan que Ritter era más duro y tenÃa más gravedad; y 3) su álbum de canciones de Navidad preferido es “Country Christmas†(1961), de The Louvin Brothers (que, por cierto, es el que suena por aquà mientras se redactan estas lÃneas: qué manera tan asombrosa de cantar la de Ira y Charlie, qué armonÃas…¡qué buenos!).
Tags: Brave Combo, Tex Ritter, The Louvin Brothers



Billy Joe Shaver. Texas, Austin, marzo, 2009. Ahà está, cantando al aire libre, el hombre que ha sobrevivido a las perversas grandes bromas del destino –perder a tu esposa y a tu madre el mismo mes, por poner un ejemplo, ¿cómo se cataloga?; poco después murió su hijo, por culpa de las drogas duras-, dándonos una lección de resistencia, de “sà gente, he flirteado con la muerte pero al final me voy a quedar con la vidaâ€. Él es de uno de esos veteranos de la poesÃa del honky-tonk que cuando canta “lo que darÃa por un pedazo del ayer†te lo crees. Que Bob Dylan lo haya mencionado en una canción de su álbum “Together Through Life†(2009), concretamente en “I Feel A Change Comin’ Onâ€, ha puesto el nombre de Billy debajo de focos a los que no está habituado. “Estoy escuchando a Billy Joe Shaver, estoy leyendo a James Joyce, alguna gente me dice que tengo la sangre de la tierra en mi vozâ€, canta Bob en ese tema. Artistas importantes: Shaver, Joyce, Dylan. Porque Billy es eso, un artista importante, alguien que no está en el negocio solo por el negocio, sino para sacudirse y sacudirnos demonios. Septuagenario desde el pasado agosto, este texano de Corsicana publicó en septiembre de 2005 el disco que hasta la fecha mejor define su vejez, “The Real Deal”. Y como ariete de ese álbum, lo primero que ahà suena es “Live Foreverâ€, un guiño a su fallecido hijo Eddy que, con el apoyo del dúo de Nashville Big & Rich, Billy Joe reinterpreta poniendo toda su maestrÃa sobre el asador. Insisto: cada palabra que canta te la crees. “Voy a vivir para siempre, pero me vas a echar de menos cuando me haya idoâ€, nos dice. Valiente, la canción se roza con el ‘mainstream’, o directamente le coge de la mano, pero sin perder ni un ápice de su esencia country. Su cualidad de himno que se siente invencible no entra en contradicción con la intimidad que desprende. Lo genérico no doblega a lo especÃfico. Como si Billy quisiera apuntarse al club de los “Jokermanâ€, “Dancing In The Dark†y “First We Take Manhattanâ€. ¡Aceptado!
Imaginemos que estamos en 1951. Antes de internet, el ADSL, los teléfonos móviles. En aquellas solitarias mañanas de las amas de casa del Gran Sur estadounidense, con la prole ya en el colegio y el marido ganándose el jornal en la granja o en cualquier otro sitio al que le estuviera llevando el coche, la voz de Hank Williams ofrecÃa más que compañÃa. Anunciaba el mundo que estaba tras las paredes. Entraba por las casas a través del dial de la emisora WSM de Nashville, la del Grand Ole Opry. Allà estaba él, en el programa que patrocinaba Mother’s Best Flour Company, cantando y hablando, con el sol solo recién levantado. Durante quince minutos, de lunes a viernes. Registraba esas sesiones cuando las giras le dejaban tiempo libre y aprovechaba para estrenar canciones que aún no habÃan sonado fuera de un estudio. A veces, ni tan siquiera dentro. OfrecÃa primicias y frescura. El descubrimiento de cintas con dieciocho horas de esas grabaciones no puede calificarse con palabras menores. Hoy ha salido a la venta la segunda tanda de esos tesoros sonoros, un triple con 54 canciones con el nombre de “Hank Williams Revealed: The Unreleased Recordingsâ€. El lote se divide temáticamente en tres partes: un CD, titulado “Hitsâ€, que incluye temas que eran o después fueron muy populares; un segundo, “Southern Harmonyâ€, que recoge la parte gospel de su cancionero, con piezas que se estiran desde el siglo XVII; y un tercero que recopila homilÃas e historias que relataba con el alias de Luke The Drifter. En una solitaria mañana, pongamos que de noviembre, canciones asà bautizan tu dÃa.

