“Spirit” (1996), Willie Nelson

spirit-okEstamos ante un disco fuera de serie. Porque no se puede fabricar en serie algo así. Tan sentido y dolido, tan abierto en canal. Sin ser sentimental pero poniendo sobre los acordes toda la sensibilidad de la que es capaz este portento nacido en Texas en 1933. El epicentro del álbum es la pérdida que sufre un hombre del amor de su vida. Una mujer que le ha dejado un vacío tan grande que no sabemos si, en realidad, esa partida ha sido por culpa de la muerte. La descripción de su ánimo, devastado y por los suelos al principio, y la manera en que Willie enlaza eso con un diálogo con lo divino nos hacen pensar que podría ser así. Se van sucediendo las frases sencillas y de fuerza tranquila, que hacia el tercio final se abren a la esperanza, que es como decir a la aceptación de la tragedia y a quedarse de los recuerdos con todo el disfrute que se pueda y a seguir viviendo, que son dos días. Musicalmente, esa historia se explica sobre un magistral manto minimalista. Guitarras acústicas (con esa forma de pulsar las cuerdas de nilón que tiene Nelson, con aroma de bolero), un piano (lo toca su hermana, Bobbie) y violín. Las canciones funcionan como afluentes del río principal, que es un vals en trece etapas que no deja de girar alrededor de un sentimiento de pérdida y superación. Todo en las antípodas del amor burgués, del vitual y del de compra y venta. Todo tan desinteresado y nada falso. A continuación, Willie publicó “Teatro†(1998). Otro álbum sobresaliente y que funciona como la segunda parte, más elaborada y más sureña, de este, y cuya producción esponjosa y con ecos de magnolia a cargo de Daniel Lanois contrasta con la sequedad desértica del que nos ocupa. Pero “Spirit†mantiene al lado de su hermano de sangre un aura superior de pureza, verdad y excepcionalidad. A la altura de los clásicos. De Willie y de cualquiera.

Tags: , ,

2009 © Roky Mountains | Nota legal | Designed by Ondho