Bruce 2009: “Factory” y “This Hard Land”, hoy como ayer, ayer como siempre
Anda estos dÃas Bruce Springsteen de gira por España (hoy, concierto en Sevilla), cerrando con su E Street Band la pata europea de su gira de presentación de “Working On A Dream†(lo de presentación es un decir, pues al margen de “Outlaw Peteâ€, la canción que le da tÃtulo y algo esporádicamente “My Lucky Day†y “Kingdom Of Daysâ€, poco más ha sonado de ese álbum en este tour, centrado, en su esencia ideológica, en todo aquello que cuenta la letra de “Badlandsâ€). Tras asistir a su concierto en Bilbao, este domingo, la evidencia vuelve a hacérsenos realidad: puto amo. Pero más allá de los comentarios sobre sus exhibiciones fÃsicas y su despliegue cuantitativo, Roky Mountains quiere dejar constancia –por alusiones, que dirÃa un jurista- del poderÃo “roots†de su cancionero. SÃ, hay genuina república invisible norteamericana latiendo en buena parte de lo que canta el de Nueva Jersey, fruto, sobre todo, de aquel shock que le produjo descubrir, en el perÃodo que va desde la grabación de “Darkness On The Edge Of Town†(1978) hasta la gira de “The River†(1980), a Jimmie Rodgers, Hank Williams, Woody Guthrie, The Stanley Brothers, Robert Johnson, las compilaciones oscuras de Harry Smith, las grabaciones de Johnny Cash para Sun Records… De todo eso, que es la base de este blog, y del estudio de una crisis personal, la suya, salió “Nebraska†(1982). Nunca antes habÃa escuchado esa música, pues él era fruto del rock’n’roll y el rhythm’n’blues, y también del arco que va de las guitarras encendidas de The Allman Brothers Band a las letras proletarias de The Animals. Bien, pues de la misma manera que “Nebraska†supuso un paso lateral en el esquema de trabajo y la trayectoria de Springsteen, también en Bilbao dos canciones dieron ese paso lateral en el repertorio del concierto. Salidas directamente de su república invisible, “Factory†y “This Hard Land†rompieron la tónica bombástica de la actuación, que llevaba ya nueve temas de alta tensión y muro de sonido. La primera, con excelsos arreglos de lamento country sobre aguas tranquilas, parecÃa escrita anteayer, en vista de la realidad económica de su paÃs –y del nuestro-, con sus comentarios sobre fábricas que dan y quitan la vida; y la segunda, con ese aroma a cualquier pelÃcula sobre el Oeste que hayas visto y esa amalgama de esperanza, comunidad, amistad, lucha, armónica polvorienta, supervivencia y tequila… SÃ, también “This Hard Landâ€, que va sobre perder una cosecha y conservar la fe, parece compuesta anteayer. Ambas supieron a pan de horno de leña, al que alimenta, por ser música confeccionada con fragmentos de vida. Y ambas sonaron como si esas antiguas y amarillentas fotos o lo recogido por el magnetófono de Harry Smith se hicieran de carne y hueso hoy mismo.
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