“Viper Of Melody”, Wayne Hancock
Wayne Hancock abre la boca y de repente es como si Hank Williams y Ernest Tubb estuvieran vivos. Pero, y ahà está el mérito real, de alguna manera logra que eso suene atemporal en vez de apegado a esa mesa de tres patas que llamamos nostalgia. Si se mira con lupa limpia lo que hace se le descubren detalles que aclaran la cuestión: por ejemplo, él no vive en la Gran Depresión, sino que utiliza aquel desastre para explicar el actual batacazo económico estadounidense. Y lo hace con desparpajo: “Los ricos lo llaman recesión, los pobres depresiónâ€. Porque el desparpajo le chorrea a este residente en Austin (Texas), quien con siete discos desde 1995 se ha hecho con el respeto de la facción del country alternativo que gusta y entiende de la tradición bien llevada, sin almidones pero con la raya del pantalón en el milÃmetro que toca. Western swing y honky tonk son la base de esta pizza de-toda-la-vida, con el “slap†del en plan mozzarella omnipresente. No hay sorpresas y las letras siguen su lÃnea habitual (desempleo, desamor y vivir de un lado hacia otro, en plan “hoboâ€). Lo que pasa, en lo escrito y en lo tocado, es que con los años Hancock va ganando en musicalidad. Entra mejor. De ahà lo apropiado del tÃtulo (un “viperâ€, en los años 20, era un adicto a los porros; asà nos viene a decir que a él le pasa algo parecido con la melodÃa, y esa es la sensación que transmite). Demasiado country para el country –ironÃas de la vida; también ocurre igual con las drogas y con el amor, que demasiada pureza cuesta de digerir-, de ahà que se le ignore en el mainstream del género, lo de Wayne tiene mucho nivel. Prueba del algodón: compara su balada asesina “Your Love And His Blood†con cualquier clásico de ese subgénero: de repente te suena como si fuera un incunable.





