“Train A Comin’” (1995), Steve Earle
Las segundas oportunidades. La resurrección. Si volviera a vivir haría esto y no aquello y no eso y lo otro. Steve Earle, que tan al borde del precipicio llegó a estar durante la primera mitad los 90, ha podido gozar de esa opción y lo ha hecho, discográfica y vitalmente, a partir de “Train A Comin’”, el álbum que le tendió el puente hacia un futuro despejado. Quedaron atrás años de sequía creativa –escuchando solo la música de sus camellos, que era el hip hop, empeñando guitarras y conociendo la prisión y fumándose el papel de plata de primera mano- y volvió a germinar. Trece cortes y todos profundos. Temas originales, más o menos recientes –un par, no tanto: “Mercenary Song” data de 1974 y lo escribió cuando trabajaba en una pizzeria; “Tom Ame’s Prayer” es de 1975- y versiones que suenan personales y bordadas, vengan de donde vengan (ya sea “I’m Looking Through You” de The Beatles o “The Rivers Of Babylon” de The Melodians, “jamaican hillbilly” en palabras del propio Earle), dando forma a una unidad acústica de country, folk y bluegrass que él canta con el cerebro en punto muerto y el corazón dándolo todo. A su alrededor, un quién es quién de la música de raíz estadounidense (Peter Rowan y esas mandolinas; Norman Blake al dobro, la guitarra hawaiana y el violín; Roy Huskey al contrabajo). No deben pasarse por alto el par de dúos de Steve con Emmylou Harris –en la citada “The Rivers Of Babylon” y “Nothin’ Without You”-, porque la vocalista se encontraba en estado de gracia –fue la época en que ella grabó su trascendental “Wrecking Ball” (1995)-. En ese sentido, ahí va cómo describe Earle el primer encuentro de ambos en las anotaciones del libreto del álbum. “Ella iba a cantar en el disco de debut de Guy Clark. Me dio la mitad de su hamburguesa y no fui el mismo durante las siguientes semanas”. Claro que para anotaciones jugosas, la que acompaña a la letra de “Angel Is The Devil”, que define perfectamente el carácter irreductible de este artista de combate: “Una de las únicas cuatro canciones que escribí durante mis vacaciones en el gueto. Ahora yo y John A. Lomax ya tenemos algo en común: ambos hemos robado a Lead Belly”. Se baja el telón con una toma de “Tecumseh Valley”, cuya reverencia es escalofriante –tiene esa quietud que puede aplicarse a tantas interpretaciones de Van Zandt-. Un avance en el tiempo del flamante “Townes” (2009), el disco de versiones de su ídolo que Earle presentará en septiembre en España (día 17 en Bilbao, 18 en Madrid y 19 en Barcelona). Volviendo al principio: el disco de su resurrección.
Tags: Emmylou Harris, The Melodians, Townes Van Zandt






Profesional. Entregado. Bueno, estos son los calificativos que le puedo dar la última vez que lo vi en directo, hace unos años, en la sala Aqualum (?), creo que ya desaparecida, en Madrid, y en el centro cívico Delicias, en Zaragoza, con tres días de diferencia. Y pasa esto, que de incondicional pasó a ser uno más, para mi, ya que me decepcionó uno poco su directo. Puede que estuviera más pendiente de su novia Allison Moorer que de él mismo. Por cierto, cuando tocó de telonera la Moorer, en Zaragoza, no había más de 50 personas, con un calor en la sala más que africano, puso esa cara de ¿qué hace una chica como yo en un sitio como este? y se descojonó de la risa. Al menos nos tocó su precioso “Alabama”.
Para terminar, a mi me ha gustado mucho el último de Earle, pero el de su hijo Justin. Me da que tiene más talento que el padre, o al menos pinta eso. Ya veremos.
La gira de Steve Earle que comentas, la de la presentación de “Washington Square Serenade”, no estuvo a la altura de sus anteriores visitas, es cierto. Aquella sensación de luna de miel musical, aquella aportación en plan ni chicha ni limoná del DJ -debió haber ido más lejos ahí, arriesgando y experimentando más, o, simplemente, debió haber prescindido de su concurso-… Aun y así, y teniendo en cuenta que el precedente discográfico del tour que nos lo trae en septiembre es el disco de homenaje a Townes Van Zandt, creo que el hombre se merece que le des una nueva oportunidad.